Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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sábado, 9 de agosto de 2008

Rosana

Frente al espejo el tiempo transcurre. Tres horas y 44 minutos: el tiempo invertido para bañarse, buscar el vestido apropiado, los zapatos, el bolso, y de desde luego, para maquillarse y arreglar el peinado acorde a la ocasión.

Después de nueve meses sin romances, ésta es la primera cita de Rosana. Sus anteriores relaciones habían sido todas un fracaso. Sentimentalmente, Rosana era una mujer insatisfecha.

Gracias a la insistencia de una amiga Rosana Donis ingresó a un club de parejas por correspondencia, de donde surgió el interés de un joven caballero por conocerla.

-Una cita a ciegas -pensaba Rosana- definitivamente he de estar desesperada, pero a mis 33 años... Debo intentar todo, antes que el tren me deje.

Un prendedor, un toque final al peinado y ¡listo! Rosana coge su bolso y deja su solitaria habitación para encontrarse con su desconocido amor. El lugar de reunión es un conocido restaurante, ubicado en un centro comercial.

-Buenas tardes ¿desea ordenar? -Un café por favor.

De su bolso Rosana saca dos claveles, uno rojo y el otro blanco. Los coloca sobre la mesa, uno sobre el otro, formando una cruz.

-Creo que usted a es quien busco. –Era un hombre muy apuesto, agradable y con igual tono de voz.
-A juzgar por los claveles, usted ha de ser Rosana. Permítame presentarme, soy Eduardo Castañeda
-Encantada, es usted bastante...
-¿Joven? -repuso con rapidez. Sí, tengo 24 años, pero eso no tiene importancia. Hablemos de usted, que es bastante hermosa para querer salir con alguien como yo -dijo mientras le tomaba la mano y la besaba.

Después del café, la velada transcurrió entre miradas e insinuaciones. Caminaron por la ciudad y sin darse cuenta llegaron a un parque, en donde plácidamente disfrutaron del ocaso. Todo parecía un sueño. Rosana, sin duda, estaba más que realizada pues por fin, creía haber encontrado el amor de su vida.

TRES DÍAS DESPUÉS

Laura, preocupada por la ausencia de Rosana en el trabajo, fue a buscarla a su apartamento. Rosana alquilaba una habitación en una casa de huéspedes. Al llegar, Laura se encontró con una sorpresa.

Dos agentes de la policía hurgaban entre las pertenencias de Rosana. Su casera, entre llantos y sollozos respondía a las preguntas de los oficiales.

-No puedo creerlo. Ella, ella era tan buena.
-Señora, por favor. Tranquilícese.
-Es que era como una hija, yo la quería mucho...
-Comprendemos señora, pero necesitamos saber cuándo fue la última vez que vio a la señorita Donis.

Laura comprendió lo que sucedía. Al ver a los policías interrogar a la anciana, se estremeció y recordó la noticia de los vespertinos, una noticia que llamó mucho la atención: una mujer de aproximadamente treinta años de edad fue violada en el parque del Hipódromo del Norte. Su cuerpo, salvajemente golpeado y destrozado por las aves de rapiña, fue encontrado durante la mañana.

****Anotación
Este relato lo desenpolvé de mis archivos... corrían mis primeros años de la U, (y yo también me corría en esos años, jajaja) y me dio por los cuentos, como era mi época oscura vampirica, todos tenían finales de este tipo. Me resulto cómico que en mis 19/ 20 añitos relacionara la frase "me deja el tren" con alguien de 33 años... ahora que estoy a un par de años de esa edad tal frasesita me pela la v... jeje.

Hoy que he vuelto a leer esto, lamento no haber cultivado más el género, y por otro, qué bueno que ya he pulido más mis narraciones, aunque sea para fines periodísticos... en fin, que este post le dé algo de vida a mi viejo texto.

1 comentario:

J M dijo...

vos, qué buen cuento, me gustó...
deberías seguir cultivando el cuento, de veras.