Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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miércoles, 3 de septiembre de 2008

Estoy presumiendo libro

Ayer, me reuní con Edu, un amigo en común con otro mi cuate (fabdup). Edu hizo de mensajero y después de pasar unos diítas en el Uruguay y la Argentina, trajo a mis manos: un juego para el mate (que a mi criterio sabe al agua que sueltan las hojas de los tamales después de hervidos), recortes y artículos de prensa (qué bien oxigenarse la mente con otras lecturas) y además, UN LIBRO !!! Gracias a ambos, al primero por chinearlo durante sus vacas, y al segundo por el obsequio.

Hoy comenzaré a leer Santa María de la Flores, la primera novela escrita por el francés Jean Genet, el tipo, era un auténtico hijo de puta... para que vean que es cierto y conocer la vida de este escritor, poeta y dramaturgo, los invito a leer el blog Papeles en blanco.

Y para picarlos, les escribo las líneas de la solapa, junto a fotos del autor.

!Qué hijo de puta!
Jean Genet nació en 1910 en París, hijo de una prostituta. Al morir ésta, 7 meses después, fue confiado a una familia de Alligny-en-Morvan, donde pasó su infancia; educado en el catolicismo, cursó allí estudios primarios. A los 10 años es sorprendido robando, y a los 15 internado en la colonia penitenciaria agricola de Mettray. A los 18, para salir de la colonia, se enrola en la Legión Extranjera, pero en 1936 deserta y vagabundea un año por Europa, con papeles falsos, robando y prostituyéndose.

En la prisión de Fresnes comienza su obra literaria: en 1942 escribe un poema en alejandrinos, Le condamné à mort, que impirme por su cuenta, y su primera novela, Santa María de las Flores, cuyas primeras 50 p
áginas los guardias encuentran y destruyen; él vuelve a escribirlas de memoria.

Jean Cocteau lee ese manuscrito, y posteriormente el de Milagro de la rosa, y le ayuda a publicarlos; el primero en 1944, el segundo en 1946. En 1944 obtiene una remisión de pena y en 1949, gracias al apoyo de Cocteau y otros intelectuales como Jean-Paul Sartre, el indulto. Entretanto había publicado 3 novelas más: Pompas fúnebres (1947), Querelle de Brest (1947) y Diario del ladrón (1949).

En 1949 dejó la novela para dedicarse al teatro: obras como Las criadas (1954), El balcón (1956) o Los negros (1958) se convirtieron en piezas obligadas del
repertorio contemporáneo. En 1952 Sartre publicó sobre él un extenso ensayo biográfico, Saint Genet, comédien et martyr. Genet no volvería a escribir una novela hasta 1985, Un cautivo enamorado. Murió en 1986 en París.

2 comentarios:

marielos dijo...

No pude evitar reírme con el sabor que le encontró al mate. A mi hace años me regalaron té de coca y antes de tomarlo me imagine que sabía rico o diferente, y pensé que sabía a pericón. Supongo que ese es un gusto adquirido desde niños. Saludos

el VERDE !!! dijo...

Yo por eso la coca la prefiero en polvo y por la nariz, jajaja... me gustó más el "agua de coca" q el mate y sí, definitivamente de acuerdo que para encontrarle el gusto al mate tenés q nacer y crecer y vivir en esa cultura... Mi paladar se queda con el fresco de tamarindo, el fresco de masa, súchiles y la rosa de jamaica, mejor si es con un chorrito de Quetzalteca Especial... SALUD !!!!