Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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miércoles, 22 de octubre de 2008

Oliverio, lado B


El domingo pasado Siglo 21 publicó un reportaje con ocasión del reconocimiento estatal al líder estudiantil Oliverio Catañeda. Este post no es para hablar del estudiante, sino para plasmar la impresión de las entrevistas que realicé para ese artículo.

Los entrevistados (2 mujeres y 4 hombres) empuñaron los mismos ideales que Oliv
erio, son testigos, sobrevivientes de esa época de represión que marcó el final de los años 70. Su postura los llevó al exilio, y todos sufrieron amenazas a su vida, y, el asesinato o ataque a un ser cercano.

Hasta antes de esta asignación de trabajo, la época de Romeo Lucas García y sus contemporáneos me parecía algo distante, totalmente ajeno a mí. No encontraba mayor diferencia entre esos años y la época colonial o el traslado de la ciudad al actual valle. Todo se reducía a un mero capítulo en la clase de historia.


Pero empaparme de la experiencia a través de sus relatos, de sus recuerdos, incluso de sus lágrimas y sobresaltos cambió mi
percepción, y por primera vez vi la escena, no desde la distancia... comprendí qué era estar en oposición, entendí el deseo de hacer un cambio, el llamado a la lucha y la necesidad de hacer lo posible para que todo un país reaccionara.

¡Qué tiempos más difíciles los que vivieron los universitarios, los sectores sindicales, laborales y campesinos! Qué frente... constituían una auténtica oposición, con convicción. No hablaban por hablar.

Mientras yo tenía menos de un año de vida, la AEU* de entonces podía poner en jaque al mismo presidente con un simple comunicado. Vaya contraste con los que ahora se las llevan de sus herederos y no se dedican a hacer más que pantomimas olvidándose de las propuestas. En otras palabras, los de ahora son buenos sólo para hacer alborotos cayendo en la ridiculez. (Y esto va también para los grupos no universitarios de jovencitos que los acompañan).

Cuando salta a la vista tremendo contraste, veo que, en ese sentido hay mucho más valor en el montón de anónimos que desde sus puestos tratan humanamente a sus compañeros de trabajo, son justos con sus empleados, le echan la mano a los demás, o desarrollan a cabalidad su chance y se evitan de andar hueviándose el pisto que manejan para jinetearlo a cuentas personales, o para apropiarse de los recursos que administran, así sea un puto clip. Considero que es a este campo a donde ahora se traslada la lucha; la corrupción y la credibilidad de las instituciones. Ya no es el tiempo para seguir pensando en un cambio desde las trincheras, así sean trincheras ideológicas. ( Y esto va para todas las gamas que existen de derecha e izquierda).


Después de mis entrevistas no tenía a un grupo de ex compañeros de Oliverio, tenía a un grupo de mujeres y hombres que a pesar del luto, de la persecución y de la distancia, volvió al país con la visión de su juventud: cambiar las cosas. Constaté que su espíritu no se doblegó. Y esa misma fuerza que los tachó de comunistas es la misma que hoy demuestran en el campo de los derechos humanos y la equidad de su entorno inmediato.

Hoy, ocupan diferentes cargos, algunos en entidades públicas, pero después de charlar con ellos percibí que sin importa
r a dónde los condujo la vida, siguen defendiendo lo mismo que 30 años atrás. Siguen enfocándose en temas que hoy son conocidos como el respeto de los Derechos Humanos, propiciando la participación ciudadana, y trabajando por la igualdad de condiciones, la equidad, y el acceso a la información. Para ellos nada ha cambiado en su forma de ver las cosas.

Con cada entrevista podría hacer una novela. La historia de cada uno es reflejo de supervivencia, de
admiración. Pero hacerlo, en este momento y en este blog, sería multiplicar vanamente las palabras. Resumo que admiro que hayan regresado a tratar de componer las cosas.

Impregnado en mi persona está el encuentro con ellos. Me agradó haberlos conocido y desarrollar el trabajo en total apertura, sin tem
ores por sus declaraciones ni coacciones de ningún tipo. La publicación del reportaje es reflejo de que estamos en un ambiente diferente al país que una vez tuvieron que dejar.

Su lucha no fue en vano. No lo fue porque a 30 años su discurso retumbó de nuevo con fuerza en todo el país, llegando, aunque sea por curiosidad, a nuevas generaciones.


Conocer a Iduvina, Rosa María, Ramiro, Óscar, Edgar, y Luis Felipe, me hizo reflexionar que la etiqueta que alguna vez les adjudicaron de “izquierdozos desestabilizadores de la democracia y el sistema capitalista” fue producto del tiempo en que vivieron. Hoy, hay muchos más como ellos, viviendo en la misma sintonía sin haber militado en la oposición, y a este montón ya no se les llama rojos, son guatemaltecos que creen en su país. Hacen lo mismo que la generaciones del 78 y del 44, pero inmersos en la cotidianidad. Es de ese lado que quiero estar, muy a pesar de mi particular punto de vista sobre la política (decepción total).

*AEU. Asociación de Estudiantes Universitarios.

3 comentarios:

Patricia Cortez dijo...

gracias por el reportaje, Verde, creo que lo más absurdo de la muerte de Oliverio es que se trataba de un jovencito al que no dejaron llegar a crecer. muchos de los blogueros de hoy hacen declaraciones más fuertes y no son perseguidos, mucho menos asesinados.
es doloroso que haya costado tanto la libertad que gozamos

El Vigilante dijo...

Excelente reportaje Green Boy. Qué hace la AEU ahora por el pueblo que no sea pedir talacha. Qué bueno que le diste a esas personas el reconocimiento que se merecen y es indispensable recordar eso para seguir adelante. Saludos amigo.

El Aguafiestas dijo...

Que impresionante verde. Gracias por compartirlo.