Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-**-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*


jueves, 13 de noviembre de 2008

Visitantes nocturnos


¡Está temblando! Pero ¿por qué la cama es lo único que se mueve? Esteban no salía del asombro. Con dificultad alzó la vista al reloj despertador: faltaba un cuarto para las 4 a.m.

Habían vuelto, no lo podía creer. La última vez que un demonio lo visitó fue la noche de un viernes, 3 años atrás. Había pasado tanto tiempo que creyó se había librado al fin de sus visitantes nocturnos. Pero no fue así, ayer perturbaron nuevamente su sueño.


Como en las ocasiones anteriores una fuerza extraña y violenta lo aplastó contra la cama. Cual naufrago a punto de morir, sentía que se ahogaba entre las almohadas y batallaba para, literalmente, quitarse de encima al ente que lo atormentaba causándole dolor.


Esteban sentía un millón de agujas torturando todo su cuerpo. Quería huir de esos pinchazos pero la fuerza misteriosa no lo dejaba. El terror vino cuando escuchó que su cama crujía, se movía como si se tratara de un potro salvaje. La sensación era real, pues podía escuchar con claridad cómo las patas caían una y otra vez al suelo.


Si se tratara de un terremoto toda la casa se movería y la gente ya habría salido a las calles. Esteban trataba de pensar con claridad, pero el miedo podía más que su lógica. En otra época, haciendo uso de la predisposición para la magia, habría invocado la protección de su Diosa para repeler el ataque. Pero los tres años de paz habían menguado sus poderes.

Esteban estaba realmente asustado, pensó que finalmente esa sombra negra que lo acecha desde chico iba a ganar su alma.


Después de 20 segundos ofreciendo resistencia devolvió el ataque, pudo mover sus manos, sus brazos y finalmente su cuerpo para quitarse de encima al demonio. Cuando logró botarlo de la cama no se atrevía a voltear, sabía que el espectro negro seguía ahí, al pie de la cama. Todo lo que pudo hacer fue un círculo de protección e invocar a la luz para ahuyentar a las sombras.


Un par de segundos en medio de la luz bastaron para expulsar la molestia presencia. Al sentirse seguro Esteban se puso en pie. Por la ventana de su habitación constató que en la calle no había gente, tampoco murmullos de los vecinos y que sus casas estaban intactas. Lo sabía, no fue un temblor.


En su habitación, pese a la sacudida (que sabía fue real) todo estaba en su sitio. Siempre era así, iban sólo por él, por eso, ni se molestó en verificar el resto de la casa.


Esteban volvió a la cama, aún agitado. Quería volver a ese ensayo de la muerte llamado sueño para recorrer el mundo celeste y averiguar qué intención hubo detrás de la inesperado visita. El nuevo día trajo consigo un terrible augurio.

2 comentarios:

El Aguafiestas dijo...

Qué buen rollo mano.

Lunatika Lu León dijo...

Qué chilerooooo!... Qué pasó al día siguiente!?!? =D Saludos