Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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viernes, 2 de enero de 2009

el bello chucho durmiente


La música me atrajo a la Plaza Mayor, para mi sorpresa había una presentación en vivo. Como me desconecté de los periódicos, ni me enteré de la agenda gubernamental para la celebración del 12 aniversario de la firma de la Paz. ¿Fue un lunes, un martes, o un miércoles aún de diciembre?... ya no recuerdo, pero me acerqué al viejo parque central.

Después de los saludos a la mara que uno
siempre se encuentra en estas actividades pude disfrutar los últimos tres títulos de las piezas dirigidas por Jorge Sarmientos. Estaba hipnotizado por las cuerdas, cuando alcanzo ha escuchar a dos chavas que atravesando la plaza dijeron: "Ay no! yo con esa música me duermo... qué hueva".

No pude evitar reírme, "tienen razón" me dije mientras discretamente volteé para ubicarlas. Casi suelto la carcajada al hacerlo porque, a pocos metros de mí, había un simpático chucho que seguramente pensó lo mismo que ellas.


Creo que la música, el olor del puesto de comida que tenía cerca, y la seguridad que le daban los chontes, fueron los elementos de peso para acurrucarse en la esquina de la banca. "Qué envidia", me dije al ver al perrito plácidamente echado.

3 comentarios:

Abril dijo...

jajaja Verde! Verde!

Que envidia... ahi si dan ganas de ser chucho.

Nancy dijo...

Guácala, con la edentina que debía haber no estaba dormido sino desmayado el pobre chucho. Y bueeee, qué decir de las chavas... son sólo el reflejo de una sociedad tercermundista. Qué lujo tener un director tan grande como Sarmientos, y que gachos que no lo sepamos apreciar.
Buenísimas fotos Verde.

el VERDE !!! dijo...

Abril. Sí, se miraba muy tierno... aunq como dice Nancy de repente y el pobre estaba en estado de coma, jeje.

Nancy. Lo de las chavas lo pone a uno de bajón, pero pa nivelar la experiencia agrego que en la carpa que prepararon para el público no quedó sitio libre, había de pie hasta en los laterales.

Fue una fusión extraña ver deleitados con la música a quienes se echaba un lustre, chupaban un mango o estaban aplastados en el parque.

Eso sí, la mayoría de los asistentes calculo tenían 40 añitos en promedio.

Pero lo chilero fue que una presentación de alto nivel estaba ahí, en pleno parque, en lo silvestre de la urbe.