Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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martes, 20 de enero de 2009

Mi "uniforme" de observador electoral


La semana pasada visité Rabinal. La ruta me hizo recordar la cobertura que realicé en las Verapaces, justo para la primera vuelta de las más recientes elecciones generales. Recordaré ese viaje como la ocasión en que deliberadamente decidí no vestirme de verde.

En esa oportunidad, junto a un colega del chance, viajamos por 4 días, visitando diferentes centros de votación. Parte de la asignación era ir a lugares “conflictivos”, es decir, de esos en donde paran quemando urnas, y a veces, centros de votación.

Como recordarán, la tensión por esos meses era entre los naranjas de la “mano dura” y los verdosos de la UNE. El día que me comunicaron la asignación me dije: puta, la mara va a pensar que le voy a Colom. Así que para evitar que me lincharan busqué en mi armario los trapos verdes más desteñidos.

Finalmente encontré algunas prendas “algo cafesonas” las que combinaron de maravilla con un chaleco de pescador que una vez me regalaron (que nunca use, pues era color caqui). Y para rematar, hallé un sombrerito (también estilo pescador) que ya se miraba gris, pero conservaba sus bordes verdes.

Estaba feliz con mi “disfraz”, porque tampoco me pareció prudente ir con la gorra y la playera que lucen los logos del trabajo (además son de color azul, ¡wacala!). Y eso de “Prensa” encima de la ropa me hacía pensar que en verdad llevaba un letrero de “disparen aquí”.

Y así, me fui en un recorrido que por fortuna no tuvo incidentes. Los clavos gruesos ese año fueron en la Costa Sur. Pero en el viaje descubrí las “bondades” de mi disfraz.

El toque del chalequito sirvió para que al menos nueve personas me preguntaran en qué mesa les tocaba votar (creyeron que era observador) y también, me permitió un par de veces acercarme a los observadores para parar la oreja.

La experiencia me hizo pensar en los clichés, prejuicios o estereotipos.... no sé como llamarlo. A lo que voy, es que si usás ropa típica o morral te ven como hippie motero. Si tenés el pelo largo y andás de negro sos rockero satánico. Si llevás una agenda y vas por la calle, la mara cree que es una biblia.

En fin. En todo esto pensaba, ya de regreso a Guate, y siempre con la misma pregunta... Cobán, Salamá y otros bellos lugares más ¿cuándo los disfrutaré como visitante y no como periodista?

5 comentarios:

Nancy dijo...

Ay, Verde, eso de que te confundan con uno u otro partido en medio de las elecciones está fregado. Y peor si andás con rótulo de prensa. A mí en las elecciones pasadas me pincharon una llanta porque llevaba la playerita de prensa que me dieron para trabajar ese día. Además, el tapasol del súper Chevy es también de prensa. En fin... Pero bueno, qué interesante que te confundieran con observador para parar la oreja, las mejores notas salen de esas situaciones.
¿Qué más te digo? Algún día disfrutarás cada paisaje como tal y no como objeto para una nota. Sólo es de hacerte el tiempo.
besitos

Abril dijo...

Verde:

Bueno, algunos beneficios tiene que a uno lo confundan no? lo mano seria que te confundieran en una manifestacion, uy no ni pensarlo es bueno.


Saluditos

El Aguafiestas dijo...

Te entiendo. No es lo mismo visitarlos en plan de trabajo. Pero gracias a eso, yo he conocido lugares que en mi vida hubiera puesto un pie. Saludos.

Seletenango dijo...

Es totalmente cierto...en el trabajo me dicen que soy bohemia...no entiendo ni porqué! ¿qué es un bohemio para la mara?, no lo entenderé..., solo por vestir diferente ya es uno extraño...jajajajaja pero comprendo lo que decís! Beso.

Pedro Alejandro dijo...

¡Esos chalecos! Es cierto ese cliché de periodista, fotógrafo, observador o shute. jajaaj . Pero te soy sincero: Se siente uno muy bien de representar a un medio periodístico y más si el trabajo que hace uno, - aunque sea pequeño o que sólo lo lean unos pocos de pasada - es hecho bien y con ganas. Te entiendo eso de "viajar"... pero con el trabajo a cuestas. A veces hay que combinar el deber con el placer. Pienso que tengo suerte de disfrutarme eso y más aún compartirlo.

Buen post. Me gusta ver que hay gente que le gusta hacer su trabajo... aunque no le llamaría trabajo sino hobbie pagado. ¿no?