Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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miércoles, 11 de febrero de 2009

GANÉ EL OSCAR al mejor copiloto

Con todas las carreras que he tenido las últimas semanas he hecho uso de varios taxis. Soy algo parco y me desagrada tener que sostener conversaciones en circunstancias ajenas a las vividas con los cuates o referentes al chance. Los taxis son uno de esos espacios que a veces detesto. La mara da por sentado que uno debe ser parlanchín durante el viaje, pero no comparto esa percepción.

Es como cuando se va a los comedores aledaños a cualquier chance. Detesto esa ceremonia de tener que decir buen provecho a cada pisado y cerota que entra o sale. Por qué, si esos sujetos son unos perfectos desconocidos.

Una vez estaba en un mac, prácticamente lleno, y una tipa pidió sentarse en la silla que sobraba en mi mesa para dos. No tuve reparo. Pero a los pocos segundos empezó a hablar, preguntando cosas para parecer amigable. Sé que intentaba condescender conmigo pero le tuve que decir: "Disculpe, no es necesario que seamos amigos. Todo lo que deseo es comer en silencio".

Pues algo así me pasa en los taxis. Pero soy más flexible con los pilotos que con la mara en las cafeterías porque ellos podrían, en algún momento detener la marcha del auto y decirme "pues andate a pie hijo de la gran...".


Cuando tomo un taxi, lo único que quiero es disfrutar de mi música, que me carroceen, llegar a mi destino, pagar y san se acabó.

Pero no todo es color verde en mi trajín. Me toca lidiar con las estaciones radiales de reguetón, tropicales, rancheras o música cristiana, el maravilloso "don de alabanza" del piloto: o sus hazañas juveniles. No falta quien dé su charla nostálgica de la urbe, de la historia, o un sermón…


Ahhh, la verdad, es tedioso; digo, dialogar es algo que puedo hacer (por unos minutos) pero no durante TODO el viaje, ni CADA VEZ que abordo un taxi.


Cuando me convierto en un platicador, siempre acabo con una tarjetita personal del taxista. Ya saben, de esas que tienen los espacios en blanco para que escriban su nombre y celular.


He llegado a juntar tantas con los años podría tapizar una mesa de chupadero. Verlas me recuerda lo irritante que puede ser una recorrido en taxi (no todo es como Arjona lo canta), pero a la vez, las putas tarjetitas son reflejo de mi habilidad como actor, (hipócrita dirían algunos) porque cada tarjeta es el equivalante a un Óscar que he ganado por representar mi papel como mejor copiloto.

8 comentarios:

Eddy dijo...

Magnífica crónica urbana.

Skunk LR dijo...

jajajajaja mas que actor, creo que sos un ermitaño!! jajaja

el Kontra dijo...

Concuerdo verde, si tan solo los taxistas fueran como los que menciona el aguafiestas en su blog, otra fuera la historia.

Saludos men

Nancy dijo...

Me encantan los taxistas, tienen tantas historias citadinas. Yo casi no tomo taxi, sólo cuando el Súper Chevy me hace berrinche. Pero cuando tomo, no pierdo detalle. Los taxistas son re platicadores y tienen un trabajo súper interesante. ¡Conocen tanta gente! Y cuentan unas cosas de señor y dios mío, jajajaja. Excelentes.
Y bueee, parece que soy de otra época. En mishhh tiemposhhhh hijito se saludaba a todo parroquiano que se te cruzara en el camino. Mis hijas dicen que soy extraterrestre, pues cuando hemos tenido que tomar camioneta o taxi yo saludo a medio mundo en la parada. Y bueee, todavía la gente es buena onda con las doñitas como yo, porque siempre me devuelven el saludo. En fin, qué bonito post. Me hizo pensar que somos un poquito alrevezados.
Apapachos

Nancy dijo...

Ups, creo que es "alrevesados", sorry

Julio Flores dijo...

Me imagino que la chava de Mc era una tipa horrible por que si hubiera sido una miss universo no creo que le hubieses dicho semejante y tajante frase.

Saludos

William Romero dijo...

Aunque no pretendo cambiar tu punto de vista, de vez en cuando es agradable ir hablando y de cierta manera hasta recomendable. Quien sabe Dios si en realidad es el dueño del taxi y solamente te quiere asaltar. En mi punto personal, una vez porque le caí bien a un caco no me huevió mi celular.

Cosas que pasan.

el VERDE !!! dijo...

No es que sea un total apático... soy cortéz pero no platicador, eso es todo.

Cuando los viajes son esporádicos, pues sí tengo las energías para aguantar una plática. Algunas resultan interesantes, otras, xq ni modo, hay q aguantarlas.

Lo bueno es que ya pasó esa semana crítica de tanto taxi, y ahora, estoy renovado para pelaticar tranquilamente con el próximo.

Eso sí, solo un ratito, jejeje.

Saludos a todos, y grcs por sus visitas.