Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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martes, 4 de agosto de 2009

Vi cómo se la casaqueaba

El viernes pasado di fin a un maratón de vino que me duró casi dos semanas (dos copas diarias promedio, excepti un domingo, en el cual bebí 2.2 botellas, salú !!).

Pero antes de llegar a la meta hice un último circuito para matar el tiempo en un bar, al suave... mientras la mara hacía presencia degusté un sandwichito y lo acompañé con una copa de vino, luego otra y después OTRA, jaja.

Pero Baco, además de guaro, me dio ese viernes un excelente espectáculo, y yo estaba en primera fila.

Cuando apenas iba por la segunda copa una pareja ocupó el sofá enfrente de mí.

El chavo solo poses era, tantas, que sentía que en cualquier momento aparecería un fotógrafo para retratarlo y escoger la mejor foto para la portada de una revista de moda.

El tipo tendría unos 30 años y parecía que había estudiado por horas frente al espejo cada uno de sus movimientos: la forma de cruzar la pierna, la forma de sentarse, la posición adecuada para parecer relajado, la manera correcta de extender el brazo, de ponerlo en la barbilla, de moverlos para gesticular...

Quizá fue porque me estaba pegando el alcohol pero seguí toda la escena como viéndolos en cámara lenta. Y tanto esmero tenía su razón de ser: el cerotío estaba casaqueándose a una chava. La distancia que guardaron (en el love seat) me hizo suponer que era su primera cita. Deduje que eran dos personas que, por trabajo, se hablan o ven a menudo, tanto que fueron presa de la curiosidad, o quizá de la desesperación.

Se notaba también que la tipa no era de andar en bares. Su atuendo delataba que hacía una hora (si mucho) había dejado su escritorio y las miles de llamadas y notas que a diario ha de pasar al lic. Pero era viernes, relativamente temprano y por ser fin de mes se justificaba salir y conocer al agradable joven de la ofis. Ese que siempre es atento al saludar o llamar.

Las primeras frases de la conversación me revelaron que el tipo es de esos que buscan impresionar con el exceso de atenciones y cortesía. De esos que se echa la mara a su bolsa con una bromita, un gesto amable, un abrazo cordial, un piropo, un elogio... y bueno, un etcétera que reúne pajas, casaca, interés e hipocresía.

El dandy (porque supongo que así se vendía ante la chava) era un tipo que modulaba su voz cual actor de teatro. Las inflecciones lograron la atención total de ella, sus ojos lo evidenciaban. Se posaron en él, en su cabello, en sus manos, incluso en la forma en que tomaba el vaso para servir más chela.

En mi vida había visto tremenda etiqueta para llenar un vaso con Gallo... hasta el más experimentado mesero serviendo vino, en el más elegante de los restaurante, hubiera parecido una estresada niñera llenando pachas.

Ya para mi tercera copa ella lo miraba fascinada. Él crecía más en su ego. Ella lo empezó a ver atractivo. Él la empezó a ver desnuda. La distancia entre ambos era menor. Él descansó su brazo sobre el respaldo del sillón y sus huesudos dedos casi tocaron las puntas dañadas del crespo cabello de la chava.

Por un instante me sentí parte de un equipo de filmación, literalmente tomando la lica de cada paja, grandeza y destreza que brotaban de la boca y del cuerpo del tipo. Ella, tímida y comprimida en su esquina del sofá, no hacía más que asombrarse o asentir todo lo que escuchaba el cazador de ropas casuales.

Vaya. ¡Todo está en la técnica!, me dije. Para entonces había terminado mi tercera copa, estaba alegrón, pero no ciego para no fijarme que el escuálido ya tenía rollo con su mudenca. Verlos era filmar una lica de amor con Piernas locas Crane y la versión femenina del Tío cosa, pero con peinado afro.

Decidí parar (para seguir chupando en otro lugar) y cuando fui a la caja para cancelar mi cuenta ella entró al baño. Seguramente fue a rotocarse para dejarse retocar, eso sí, después de la otra oferta 2x1 de litros de chela que el patas de zancudo acababa de ordenar.

6 comentarios:

Julio Flores dijo...

-Patas de Zancudo- jajaja a vos te gustaba la chava dejate de cuentos jejeje por eso le tomaste toda la lica a los chavos. jajaja.

Luis FIGUEROA dijo...

jajajajjajajajajjjajjaja

Demuxer dijo...

jajaja, cuantas veces por machos y por mulas cometemos ese "...etcétera que reúne pajas, casaca, interés e hipocresía"

Skunk LR dijo...

te iba a preguntar si estaba buena la chava, pero por la descripcion del tio cosa en afro, mmmmmm creo que no. saludos!

Engler dijo...

eras vos?

Nos topamoe en excentrico la otra vez... buena onda bróder!

Ciertamente uno no tiene mucho mas que decir...

Saludos,

el VERDE !!! dijo...

Julio... nel pastel, está más deliciosa mi bebida.

Luis... salu2 !!

Demuxer... la galantería tiene un límite, lo malo es que no hay señales que nos alerten hasta que ya es demasiado tarde.

Skunk... eso lo escribis porque estás sobrio, relee el post bien a pichinga y me contás, jaja.

Engler... yo? en excéntrico??? nada q ver, era otro verde que también es borracho, jaja.