Braliem Jousc, el verde. 15 años de periodismo cultural en Guatemala. Es el responsable de la agenda cultural diaria más completa del país, con recordatorios constantes de arte, cultura y ocio.
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jueves, 18 de febrero de 2010

¡La señora de los panitos!


-Mire, me da otras dos de guacamol
-Psst, seño… cóbreme los dos atoles y el chuchito
-Sí, pera llevar porfa.

No resistí. Anoche hice un alto camino a casa y cené una tostada de guacamol “con todo”, es decir, perejil, queso y cebolla. Ahh y un chorrito de salsa de tomate. Acompañé mi antojo con un vaso de atol de elote, que a diferencia de otros que he tomado recientemente, sí tenía varios granos coronando mi bebida.

En los 5 minutos que estuve en el puesto de comida vi a dos mujeres lidiar con una veintena de clientes (coincidí con un grupo que salió de misa) y servirle unos 15 vasos de atol, casi igual número de tostadas y como tres chuchitos… no sólo para comer en el lugar, también para llevar.

Vi en las comerciantes el mismo estrés que viven los empleados de un restaurante de comida rápida, en plena hora del almuerzo. Qué habilidad la de las chicas para retener las órdenes, servir y hacer números para cobrar.

Al ceder mi banco plástico a una abuela salí del puesto de comida y en las ventas vecinas también me hicieron ojitos los dulces típicos, las plataninas y los churros (no cabe duda, empezó la cuaresma).

Estuve tentado a llevar “postre” a casa, pero visualicé a una señora que canasto en mano mostraba pequeñas bolsas transparentes (de esas que se usan para hacer gelatinas caseras) y en ellas diminutos panes…. ¡La señora de los panitos!, exclamé para mis adentros.

Corrí para comprarle varias bolsitas (me fascinan esos panitos, no sólo por su sabor, sino por lo curioso que resultan a la vista) pero sólo le quedaban dos, y de champurraditas. “Y en qué otras iglesia va a estar”, le pregunté.

“Mañana voy a andar por acá joven” (le agradecí eso de joven, jeje) me dijo, y sentí en su tono algo parecido a “ah, como si este no supiera que yo sólo por aquí me mantengo”. Eso, o quizá una exhalación contenida, que denotó lo cansado que fue para su sexagenario cuerpo andar todo el día con tremendo canasto cargado de bolsitas con pan.

“A las 3 de la tarde, antes que salga la procesión de San José”… fue lo que me dijo cuando pagué por los últimos dos productos de su jornada. Procuraré encontrarla para no quedarme, literalmente, con las ganas de unos pirujitos y de unos panitos de manteca.

Verde, por qué putas tanto diminutivo (a parte de que así hablamos los chapines). Pues porque en verdad son panes en miniatura... vean la relación con las monedas.

En la casa: Mijo, ¿te sirvo un panito con algo? O en la tienda: Seño, regáleme un panito con pollo. Jajaja. ya imaginan la cara de la mara cuando les den un pirujo o francés casi del tamaño de una moneda... pero ni en la boquitas !!!

5 comentarios:

Luis FIGUEROA dijo...

LOL, se me antojó un "panito" con frijoles y otro con chile relleno.

tatiana dijo...

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tatiana.

güichita dijo...

Qué agradable me pareció este!
Te dejo un abrazo.

Wendy García Ortiz dijo...

¡¡Se me antojaron unas tostadas de salsa!! Mmmm!

Rebelle Chic dijo...

Qué ricoooooo, se me antojó de todo ahora por tu culpa jaja!