−¿Y qué nombre le vas a poner?−Si es nena se va a llamar Yudeily Maritsa. Y, Jamilton, si es varoncito.
−Ya mero ¿vaa?
‑Sí. De repente y hasta lo del bebé del año me saco. La futura madre ríe, por pura catarsis. Con más de 8 meses de embarazo aún es incierto para ella en dónde dará a luz. Lo único que tiene claro es que ese bebé es su escape, su salvador.
−¡Es que mirá la panzota que tenés! Ni andar podés ya. Y así te querés ir a la calle ¡justo hoy! que todo el mundo anda loqueando. Ay no vos, segura que no querés que te acompañe, dice la interlocutora, vecina y amiga de infancia.
Hacía apenas dos años atrás las amigas celebraban, justo en las vísperas de las fechas decembrinas, su fiesta de 15 años y que habían culminado su formación del nivel básico en la escuela nocturna.
Probablemente sería la última Navidad de Mireya Nohemí como soltera.
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